domingo

Un otoño en Buenos Aires

Un frío fresquito ayer envolvió mi cuerpo de felicidad.
caminaba perdida en mis ideas,
sin tomar en cuenta los detalles q conservan y construyen mi vida.
tan solo me sentia bien.

las hojas caían y el viento liviano me llevaba y las llevaba a un lugar.

el calor pegasoso agotaba mis ganas e instauraba la duda.
esa duda q confirma q la decicion tomada fue la mejor.
esa duda q desde la inestabilidad me sostiene mejor q nada.
pero ese calor pesado y confuso no me dejaba observar q la fragilidad de un instante se arma y desarma porq es loq yo quiero armar o desarmar, y asi construyo el siguiente momento.

y una vez más entre tanta inseguridad sonreí tranquila.

junto a mis pasos sonaba cada hoja pisada.
me encontre en mi rincon.
el otoño entonó a gritos su llegada.

y de noche disfrute el frió q reconstrui con tu mirada.

martes

y todo vuelve a comenzar con una nueva idea...

Agustín es joven.
se acaba de rehabilitar de un alcoholismo severo aunq preciso.
es hijo único de su madre, una vieja loca pero mas acertiva q cualquiera.
A ella, entre discución, grito y carcajada, le cuenta todo, incluso aquello q no debiera.

Un encuentro inesperado y mal interpretado (ono?)
con un hombre delimita su decición antes pensada.

la preparación es dura.

¿como decirlo? ¿a quien?

¿como llevar el peso de esa cobardía frente al mundo?
y aun peor...
¿como pensar en el arrepentimiento cuando esa cobardía caería justo sobre él?

#nisiqueria es un argumento.