jueves

Carta abierta a mi papá

Papá, Rodrigo, compañero, a veces amigo, confidente, sabio, silencioso, mi papá:


Las redes sociales virtuales invadieron tu vida. Entonces lo hago valer.

Por que necesito tantas cosas. Y tu lejos. Callamos juntos. Después de no decirnos todo lo que no nos dijimos, y después de escribírnoslo, te vuelvo a escribir. Porqué de esta forma, te preguntarás... Porque te lo mereces, te diría. Y ahora que estoy mejor quiero estar bien, y para estar bien tengo que estar bien contigo, ya te lo dije alguna vez.


Unos días después de llegar de vuelta a Buenos Aires mi mamá, querida, me mando un mail que en una parte decía; “Nunca me había quedado tan clara tu ida a BA como este año... siempre lo supe solo que ahora me quedo clarito como el agua... en la vida uno no puede estar escapando de la realidad... y aveces me parece que eso es lo que haces...”


Y yo pensando, a veces, que ustedes, padres, no cachan ná, me doy cuenta que si, que cachan mas que yo. Y lo que me dijo es tan cierto como lo que nos distancia hoy, papá. Sabes que mis últimas semanas en Chile (salvo por un par de cosas y personas) lo único que quería era venirme, ya estaba chata de todo. De todos. De los silencios, de los intentos, de las malas palabras, de no decirlas. Pensé que llegando acá todo sería más fácil, y afectivamente, pero imposible no pensarte. Chatiamos por primera vez, casi una semana después de venirme, me dijiste que “esperabas que algún día fuera a estar todo bien...” y me morí de pena, ¿cómo podrías pensar que quizá nunca va estarlo?, cómo...


Yo sé papá, que probablemente no seas el mejor hijo. El mejor hermano. El mejor tío. Pero si se que a pesar de todo esto, creo que eres el mejor papá. Hace varios días que pensaba escribirte esta carta, escuchando música cajonina, y hace días lo estoy haciendo, entre Baficis, entre películas, en esta mi otra vida sin ustedes. Ahora me di el tiempo para terminarla y terminar mi tarea, de volver a intentarlo. A mi no me interesa ser la mejor hija, aunque hago lo posible. No se si existe en realidad, ¿que es ser la mejor hija?, que es ser el mejor papá... me he equivocado caleta, y cliché y todo voy aprendiendo de todo lo que vivo, de lo bueno, de lo malo, de lo excitante, del riesgo que me gusta, de caerme, de carretiar, de probar cosas, de no hacerlo, de cagarla, de callarme, de hablar de más.


Pero sabi qué, no hay nada más feo que pensar que mi papá se decepcionó de mí, más aún con la relación que tenemos. Y ni siquiera comprender el por qué. Pensaste que era algo que no soy y nos estamos equivocando por que no creo que sea así. Es súper triste, es súper feo, es súper vergonzoso, y ahora me vuelvo a preguntar si quiero publicar esto. Para ti. Pero aquí estoy...


El verano no partió tan mal. Me creí más inteligente, me creí salvadora, lo sé. Me duró poco. Me acuerdo una de las primera mañanas que desperté en nuestra casa, y tu me fuiste a levantar por que no se que teníamos que hacer, yo dormía profunda, y me saludaste, y te acercaste, me diste la mano, me besaste la frente. Y fui feliz como una niña que soy. Pero de a poco fueron pasando cosas. Y tu fuiste callando. Nos fuimos una semana de mentira. A descansar de mentira, a disfrutar de mentira. No se en qué momento exactamente te pasó lo que te pasó. Pero fue así como si dejáramos de ser.


Sé de algunas de las cosas que te molestan. Pero hay cosas en las que tu no cedes, y yo tampoco. Mi hermano es lo mejor, lo mas lindo, lo mas bkn, lo mas pulento que me podrían a ver regalado, tu y mi mamá. Y ahora que estamos grandes, ahora que somos compañeros, lo único que quiero es estar con él. Y que todos sepan todo lo que lo amo. Justo mi mamá, en otro mail, me decía que pensaba que al Vicho algo bueno le pasó este verano, y que cree que ese algo tiene que ver conmigo. Que distintos que son, tu y ella. Creo que nunca habíamos estado tan juntos y compartido tantas cosas. Entiendo tu necesidad de protección, pero créeme q yo también la tengo, q yo también lo cuido. Cómo se me ocurriría hacerle daño... saludo a la Maca, cuñada y amiga, y que sepas también que los mejores y pocos buenos momentos que viví en Chile, los viví con ellos. Y que no me importa que sean chicos, no me importa nada, y que tampoco te importe por que eso no va a cambiar. Por que es perfecto, por que son veinte días al año, y por que soy yo, con ellos y ellos conmigo. El verano es verano papá, las cosas no cambian tanto y si cambiaron, malas y todo, cambiarán para mejor. Me gusta webiar, siempre te conté sanamente todo lo que hice. Y siempre me sentí privilegiada de tener la relación que tenemos, con la transparencia con la que te cuento las cosas, con todo lo que hemos compartido y construido juntos. Creo que hacer que las cosas cambien, como lo intentaste este verano, es difícil, es como quitarme algo que ya me diste, como si ahora pensaras que estuvo mal la confianza que antes me regalaste para contarte lo que hacía, lo que no hacía. Es como si ahora tu mismo pensaras que estuvo mal lo que hiciste como padre, y no creo que sea así. Pero te digo que si te arrepentiste te arrepentiste tarde. Para que nos vamos a mentir papá...


Yo todavía pienso que somos la mejor familia. A veces no creo que pasaron cuatro años. Siento que no pasan por esa casa, por mis viajes a Chile, y bueno, por eso tenemos los problemas que tenemos cada vez que viajo. Se me olvidan mis 22, se me olvida que como mayor tengo que cumplir roles, que no puedo hacer ciertas cosas. Es que me cargan los “debes hacer” por que yo hago lo que debo hacer por que amo lo que hago, y me gusta amar las cosas que hago. Pero el tiempo hace que las cosas siempre sean mas complicadas, que las relaciones sean complicadas, que la cabeza se vuelva loca de pensar y pensar. Y entonces vamos dejando de disfrutar. Y amo disfrutar, de todas las formas posibles. “Pero la vida no es solo disfrutar...” me dirías tú y todos los “adultos” responsables...yo me niego a ser adulta pero no a ser responsable, no creo que no lo sea. Sé que me equivoque, y pido a todos las respectivas disculpas. Pero solo las justas y necesarias.


Disfrutar a mis hermanos: a la Sol que de noches quedan pocas noches, y que diferencias muchas, pero que de hermanas siempre hermanas. A la Violeta... que ojalá pueda entender. Y que la adoro. A ti, mi papá querido, tan pocas son las veces que siento que nos disfrutamos. Es que odio tratar de entender todo esto, porque no debería ser así. Siempre tuvimos nuestro espacio, propio, desde que era chiquitita, desde Yuyo a Tania Lavanderos en tu celular?


Saludo a tu compañera, secreta de palabras secretas, de momentos nuestros, de silencios. De lagrimas compartidas, de pensar distinto para querernos más.


Entonces papá, las cosas podrían no estar tan mal... Yo acá, en mi casa estoy haciendo todo lo que tengo que hacer, quiero hacerlo. Amo hacerlo así, sola. Y acá no se me olvida nada; ni los años, ni los deberes, ni levantarme temprano. Sé que sabes que no me fui por casualidad. Buenos Aires es una razón, pero no la única para estar lejos de todas las personas que amo, que aunque cada vez menos la familia es igual y es siempre. Por algo más me fui. Acá el amor es distinto, las vínculos son distintos, y así solos es más fácil convivir. Por que nunca estamos solos, pero nunca puedo amar como en Chile, y eso me hace estar bien. Amarlos de lejos para estar bien. No se si es triste, no me importa. Y entiendo que es así.

Claro, son dos realidades, son dos mundos que se van alejando, como si tuviera que agarrarme de uno mientras se va el otro. Pero yo los quiero a los dos. Una amiga muy cercana me decía que era una niña caprichosa, y que siempre lograba lo que quería. La regalona de todos... de mi papá, de mi abuelo, de mi mamá. En fin... puede ser.


Agradezco a los niños. A mis niños de siempre por estar. Por apañarme a todas. Al Rulo, al Nacho, al Choco, al Barry... a veces borrachitos, a veces voladitos, a veces serios, en la casa, en la comarca, en el cajón. Me aguantan todo, sabes papá que son lo mejor que tengo en Chile después de ustedes, y ojalá que los quieras siempre como yo.


Agradezco a la Mariana, que de nadie en días se convirtió en mucho, en mi salvadora, y que sepas también papá, que es importante, de esas personitas que aparecen así, un día, para quedarse.


Acá mi vida es feliz, es tranquila. Sin demasiadas emociones pero las suficientes para darme cuenta que soy capaz de lograr las cosas que me propongo. Y ojalá te vuelvas a enorgullecer. Gracias a la gente que aquí permite mi felicidad, a mis otros hermanos, a Vinko, a Sofi, a la Fanchi, hermana del alma. Y a la Viky de siempre, compañera de vida, amiga de siempre y para siempre. A Gabriel por quererme, abrazarme y escucharme. Si pudiera nombrarlos a todos lo haría, pero saben que existen, y quienes son.


No me acuerdo en cuál de los viajes al aeropuerto sonó dos veces nuestra canción: La conquistada. Una en versión cumbia, y otra original. Volvimos a callar, haciéndonos los boludos, para variar... yo no creo en la casualidad. Estabas al lado mío, y lo único que hacia era pensar en ti, papá. Te sentía mucho más lejos de lo que te siento ahora, y de lo que te sentí siempre. Y estabas a unos centímetros, sin poder hablarte, sin poder decirte te quiero, o disculpa, o una mirada, una sonrisa.







sábado

Se te calientan los suspiros, me dijiste de noche, mientras pisaba mis inseguridades mientras tus manos en mi espalda. cómo me gustan tus manos en mi espalda.
Atrapaste mi mirada perdida entre otros. otras cosas. otras personas. pero no me dejaste escaparme y me quedé con vos. lejos de pasados malditos de historias que ahora, contigo cerca, importan menos. los segundos se pierden entre noches perdidas, sin nombre, sin día. y las familias se fueron lejos para no volver. ya no importa lo malo que pasó.
Los dedos silenciosos se encuentran despacio, se buscan en cuerpos eternos. eternamente nuestros de noches y de mañanas. mañana no importa. marzo distinto. abril para ti.
Sueño de una noche de verano. dormimos en cajones chilenos. leemos concentrados.
Pelos de cancer compartido. yo también fui compartida. como será ser cáncer y sagitario,
tendría que preguntar a mamá. pero tampoco tengo ganas de hablar. con nadie de allá.
Duermes con calor. te doy la espalda. yo tengo frio. cierro la ventana. no me gusta la luz de mañana. te quedas conmigo. te ríes de mí. yo te abrazo. estas muy cerca.
Hay cosas que no hablamos. para qué. Dead man es una buena película.
blanco y negro para suspiros ya suspirados. a ti también se te calientan los suspiros.
te lleno de helado de mentira. pero convertimos historias ciertas. hacemos lo que queremos. Nos levantamos, me apretas fuerte. me recuerdas por un respiro que estamos aqui. vivos. y entonces subimos al piso más alto. te confieso silencios. de nuevo me abrazas. de nuevo te atrapo. tu también me atrapaste. hundidos de calma.