jueves

Extraño mounstro se cruzó por mi vida vivida. No tan lejana.

Apareces, mounstro, todos los días en mi vida de hoy.
Distinta. No tan lejana.

Fuiste mezcla perfecta entre lo prohibido y lo deseado.
Nunca desapareces. Pero nunca te dejas controlar.
Me tuve que ir. Transitando.

Extraño mounstro lejano. Cómo me despediste.
Yo me quedo con un pedazo de ti.
Pasé entonces de adolescente a mujer. Después volví a niña.
Permanezco por que quiero. Y hago lo que quiero.
Tu me enseñaste, mounstro.

Asqueroso de basura.
Esta casa esta limpia. Esta ciudad parece tranquila.
Todavía no me aburro porque todavía no pasan los días por encima de mi.

Me atraparon.
Y entonces te dejé.

Mounstro, no necesitas nada.
Yo comienzo a necesitar.

Extraño extrañar escribí alguna vez.
A veces te extraño pero me olvido que te tengo.

Adentro.

Me tragaste de pies a cabeza.
Me volviste un poco más loca.
Me llenaste de gente querida.

Yo me atraganté de ti.

Me fui colgando, segura de volver, siempre estuve segura volver, nunca te desconfié.
Ahora me cuelgo de otro algo, desconfío todo el tiempo, con infinito miedo multiplicado.
Pero me va mucho mejor. Me lleno de cositas chiquititas que todos los días me hacen sonreír.
Me atraparon y me fui.

Mounstro eres ciudad.
Y te llamas Buenos Aires.