viernes

A l q u i m i a

En ese momento comenzó un período de fiesta permanente.
Los días no terminaban nunca... la luz molestosa.
Se trasladaban de transición en transición. Cada día. Todo el tiempo.

Esto no vale nada. Ni los pensamientos, ni las escrituras, ni nada.
No existe. Nada es menos verdadero que lo que esta acá.
Pero no importa. Es una especie de salvo-conducto necesario. Y viejo por cierto.

Mis deseos no deseados se han vuelto Dios de mi carne.
Hundidos en la contradicción maldecida por los creyentes.

Todo comenzó en aquella guerra eterna algún día, que no recuerdo, declarada por mi cuerpo y la carne de mi cabeza. Y el placer de mis dedos y la ilusión de mi imaginación. Cualquiera.

No puedo entender no poder comprender la cabeza de los otros. Impotencia prepotente, egoísta, egocéntrica. Y triste.  De quererlo controlar todo. Era un hoyo eternamente oscuro

y circular.


Pero esta vez hemos declarado la paz. Una paz de mentira.
En la que necesito creer.

La vida se ha convertido en la reconstrucción de la vida misma.
Todo el tiempo estoy empezando de nuevo. De nuevo. Otra vez, otra vez. En las mañanas, en las noches, en las tardes, en las Tormentas. En los besos que me diste. En las noches que no me tocaste. En la espalda que le doy a otros. A otras. A los cuerpos deseados de mentira. Que hija de puta.



Pero hay un no se que invisible que vuelve optimista todo lo que creí perdido.

El poder se ha vuelto Alquimista. Aqui vomito la tesis de la vida.
La razón a mi favor convierte todo lo asqueroso en algo bonito.
En una sonrisa, en una oportunidad, en el control mental. Corporal.
En esa misma paz, declarada de mentira, pero que sirve para levantarse. Para dar un abrazo. Para escribir una historia. Para volver a creer en algo.

La imagen circular permanece tatuada en los cuerpos de las personas que quiero. Y de las que no quiero. Impresa en sus cabezas. Todo lo que vuelve, vuelve por que tiene que volver.

Aquella mañana desperté contenta.
Y aunque de vez en vez los malos pensamientos invaden mi cabeza,
definitivamente todo es un engaño, por cualquier lado que se observe. Supongo que eso me tranquiliza.

Había acabado su deseo. De volver a verla.
Su mal deseo. De poseerla únicamente.

Se nos ha pasado la vida. En diez días, en una semana, en dos años.

Las separaciones no existen.
Solo transforman su forma.
Permanente.

Será esto una enfermedad para toda la vida?
la enfermada del pensamiento, que persigue al ser - humano.
Que define al ser - humano.

Una paz olvidadiza.
Tranquilidad al fin.
Envuelta en una contradicción eterna.
Tranqulidad vibrante, alucinante
pero Aburrida.

Increíble de aquello que no se cree.
Pero Aburrido al fin.