martes

Tratado de paz

Nunca querría
poner resistencia a la memoria
ni perder el deseo
por el presente.

Resisto a olvidarme de ciertas cosas,
aún soportándolas,
me hago amiga de ellas
y de todo lo que soy.

Es así como no perder la memoria es la tarea de todos los pueblos.
Todos somos los pueblos.

Si corro el riesgo
de perder la razón,
de violentar mis deseos haciéndolos carne
por amar, llorar y odiar torrencialmente
para no perder la memoria...
he vomitado todo.

Hacemos un pacto y jamás perdemos la conexión.
Cualquier cosa que me digan es falsa.
Pase lo que pase
no se pierde nada
ha no ser que uno de nosotros
fuera a desaparecer.

Es por eso que los pueblos no pueden perder la memoria.
Y es entonces que nada era tan grave.
Seguimos acá.

Respiro.
Por eso debo recordar.

Me da asco
pero pienso que es mejor el asco
que el ocultamiento. La mentira,
mata al amor propio.

Por eso me estoy muriendo,
y por eso mueren algunos pueblos.

Que no queden huecos
en las comunidades rotas
ni queden huecos aqui adentro.

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